sábado, 31 de octubre de 2009

Jacko, this is it.

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La ley de vida, como en la ortografía y la gramática, debería tener excepciones y tú sin duda, serias la excepción por excelencia. Jacko, gente como tú no debería morir.

I love you so much, king. I love you.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Casi pony, Casi caballo.

Ese precioso caballo que sale conmigo en la foto se llama Casi, y es el animal más dulce -después de mi perro- que he conocido. Dócil, ingenuo y salvado de una muerte segura.
Mi ex profesor de arte nos invitó - a mi y a toda una generación más- a pasar el día 24 de Octubre a su casa. Almorzaríamos, comeríamos y nos reiríamos; pero fue mucho más que eso.
Tiene una casa realmente preciosa rústica y a la vieja usanza, un increíble - y aún así creíble- locus amoenus. Dos perros preciosos (uno de ellos enfermo) y dos caballos: un Bretón imponente y el dulce Casi. Este "medio pony medio caballo" tiene si no me equivoco, unos 3 años y como podéis ver es un poquito deforme. Tiene chepa, como los camellos y las patas de atrás muy rectas. Aún así, no se aprecia cuando estás cerca de él; cuando le acaricias resulta vulnerable y risueño. Cosas así te dan entender que la belleza más pura e idílica se lleva dentro.

lunes, 5 de octubre de 2009

Moulin Rouge

Llegué a París hace un año. En 1899 el verano del amor. Una revolución bohemia arrollaba al mundo. Viajé desde Londres para formar parte de ella. En una colina se asentaba el barrio de Montmartre, cuna de la bohemia romántica. Para algunos un barrio de pecado lleno de gente de los bajos fondos. Para mí, el centro del mundo bohemio.
Músicos, pintores, escritores... Se les conocía como “los hijos de la Revolución”.
Un club nocturno, un salón de baile y un burdel.
Ella, la más hermosa. Satine, una cortesana que vendía su amor a los hombres. La llamaban el diamante reluciente.
Ella era la estrella del Moulin Rouge.

Ella es la más bella corista de todas. Él, un pobre escritor con sueños de amor y libertad. Gracias al azar y a una serie de malos entendidos, el destino los cruza. Él la enamora con su poesía, ella lo hechiza con la luz que irradian sus ojos. Vuelan. Pero la realidad les despierta del sueño cuando ella, la dulce Satine, advierte la confusión: no era él, el millonario duque al que estaba dispuesta a convencer de financiar una obra de teatro.
La frialdad de la estrella del Moulin Rouge se ve abatida en la confusión de ésta en el elefante. En la que se aprecia que algo está creciendo entre el joven escritor y la cortesana. "Es algo curioso lo que siente mi ser. No es algo que me resulte fácil de esconder."
Cristian le ofrece a ella amor verdadero; el rico noble le ofrece cumplir sus sueños de convertirse en una autentica actriz.
Cristian y Satine, juntos, inician una apasionada historia de amor marcada por la tragedia. Ninive, una vulgar y cruel cortesana es el detonante de la tragedia cuando deja al descubierto a los amantes.
"Ese final es idiota. Porqué iba a escoger la hermosa cortesana al mísero escritor, digo al músico del Sitar."
Pero ninguna mentira, por muy ingeniosa que fuera, podría salvar a la bella cortesana. "Monsieur Styler, madame selle Satine se muere. Ella no puede saberlo Marie, el espectáculo debe seguir."
Satine, hace creer a Cristian que ella elige al Duque y que deja al amor de su vida. Ya que el Duque matará a Cristian si lo ve cerca de Satine. Los celos le volverán loco.
En la representación final, el escritor se integra en el elenco y sorprende a Satine. Siente la fría daga de los celos y la emprende contra el diamante reluciente.
Satine le confiesa su amor verdadero a Cristian y cuando este cree que todo está bien. Madame selle Satine, el diamante reluciente y estrella del Moulin Rouge, muere.

Buscando información sobre la banda sonora original encontré una crítica demoledora contra este género a raíz del estreno de esta película.
“Qué sentido tiene que vayas por la calle y de repente te pongas a cantar. Y sobre todo… ¿Cómo es que la gente que pasa se sabe los coros?”
Sin embargo, muchos hablan sin saber.
Moulin Rouge elimina este problema dado que la música está totalmente integrada en la película.
Lurhmann hace desvergonzado uso de canciones muy conocidas cuyas letras se ajustan a las escenas.
Fragmentos de canciones de Elton Jonh, kiss, Madonna y U2, entre muchos otros. El uso de canciones conocidas impulsó los musicales en los cuarenta y cincuenta.
Las canciones son tan buenas y conocidas como “Heroes”, “In the name of love”, o “All you need is love”.
En estas canciones y durante toda la película, Nicole Kidman y Ewan McGregor, se lucen, demostrando su capacidad como cantantes además de cómo actores.
Otra canción estilo diálogo es “Come What May”, la canción que los amantes utilizan para simbolizar su amor delante de los demás sin que estos se enteren. Canta esta canción y estaré ahí, a tu lado.
Y en lo alto de mis preferidas, “El tango de Roxanne” basada en la canción de Swing y The Police. Se basa en el daño que pueden hacer los celos a la relación al tener que venderse Satine. En esta canción hay que destacar además de a McGregor, que no lo hace nada mal, el impresionante vozarrón de Jacek Koman, el argentino en la película.
Brutal la sensualidad de Niole Kidman en “Sparkling Diamonds”, un remix entre “Diamonds are Girl’s Best Friend” y “Material Girl” que Satine canta como numero estrella del Moulin Rouge, jugando con el público.
Los actores se muestran cómodos cantando, con voces bastante buenas, y lo mejor de todo, con un gran valor en la interpretación.
Dan a las canciones un tono juguetón que en gran medida ayuda a aceptar la curiosa combinación narrativa de música y diálogos.
Dado que me encanta Nicole Kidman y los musicales son mi pasión, para mí esta es una de las mejores películas que he visto teniendo en cuenta otras musicalizadas como Mamma Mia, Cabaret o Chicago.
Me sorprende el como una persona normal y corriente como vosotros o como yo puede redactar un guión tan esplendido.
Como se pueden unir fragmentos de canciones con la trama de la película. Como con una simple declaración pueden derramar lagrimas entre el público.

Las estaciones pueden cambiar, de invierno a primavera pero yo te amaré, hasta el fin de los tiempos. Pase lo que pase. Gritalé al mundo que esta es tu canción, que maravillosa es la vida, ahora que tú estas en el mundo.”

sábado, 3 de octubre de 2009

Buenos días princesa, he soñado toda la noche contigo.

Querida Jennifer.
Rondaba el año 2010 y yo era diez u once años mayor de lo que soy ahora,
sin embargo tú no habías envejecido. Seguías en tus maravillosos cuarenta, en la
flor de la vida.
En mis sueños contigo nunca cambia el lugar pero si la
circunstancia. Caminaba por tierra estadounidense, recuerdo una noche fría en
Nueva York. Vestía un precioso vestido negro Dior, -si mi gusto por la moda no
falla-. Llevaba un anillo que conocía bien pero me desconcertaba y al mirar mis
pies, caí en la cuenta de que era algo parecido a lo que siempre deseé vivir:
Caminaba sobre una alfombra roja y caían sobre mí destellos incesantes.
Me dejé fotografiar frente a la entrada del teatro Kodak varios minutos mientras
saludaba y besaba a amigos, compañeros y conocidos de mi profesión.
En la puerta de entrada alguien me sorprendió por la espalda diciéndome en un susurro
"no podía esperar más el día de verte sentada junto a mi"- con algo más de
melodía y cariño-. No podía creer lo que me estaba pasando, Courteney Cox me
estaba hablando como si la conociera de toda la vida. La abracé con fuerza y le dí dos besos, así fue como le respondí yo.
-Estoy buscando a Jennifer pero no la encuentro. ¿La has visto?- me preguntó Court.
Y entonces advertí que estaba en la ceremonia de los Oscars, junto a Courtney Cox y buscando a la que me hizo soñar cada noche con dedicarme a la interpretación.
-¿Jenn está aquí, ha venido?-Pregunté.
-Está nominada a mejor actriz, ¿Que pasa, tú nominación a mejor actriz y mejor guión ha echo que te olvides de ella?. Ja, ja, ja, ja.- rió ella con soltura.
-¿E-Estoy nominada...? ¿Estoy nominada, de verdad?
Court me miraba raro, como si algo grave me pasaba, y en realidad estaba alucinando.
- No hay quien te entienda chica, ¿te has dado un golpe en la cabeza o algo?
No sabía que hacer, necesitaba aire fresco y decidí salir a la terraza del teatro. Hacía frío pero necesitaba pensar bien lo que estaba pasando. Mientras tanto, alguien me arrojó una americana sobre los hombros y me pregunto si me encontraba bien. No reconocí ni el olor de la
chaqueta, ni la voz de aquel hombre. Pero antes de que pudiera girarme alguien
me cogió de la mano y aquello si me resultaba eternamente familiar.
Un tacto suave y cálido, pese al frío que hacía. Sarah Michelle Gellar me acariciaba la
mano mientras mi ojos se llenaban de lágrimas. Me dijo algo parecido a "sea lo
que sea lo que te pase, por favor se feliz. Es tu noche y ni la más mala noticia
que puedan darte ha de arruinarte este momento. Se fuerte, vive." Y seguidamente me abrazó. Le devolví por cierto, la chaqueta a Freddie antes de entrar de nuevo en el teatro y busqué mi asiento. Empezaba la Gala. Courteney y tú presentabais el premio a mejor director y aún no dabas señales de vida. Court me enviaba mensajes a la blackberry diciéndome que no te encontraba y que los de detrás de cámaras y ella estaban preocupados. En un break de la Gala me puse a buscarte con un nudo en el estomago enorme. La ansiedad se estaba apoderando de
mí y ni mi cuerpo ni mi mente respondían ya a todo lo que les ordenaba. Vi una puerta en la que decía "lavabos solo para personal autorizado" y contemplé mi vía de escape.
En el mismo momento en el que crucé el umbral que separaba el cielo del infierno deseé despertar. Estabas estirada en el suelo del baño, un suelo muy limpio en el que podía ver el reflejo de todo un mar brotando de tus verdosos ojos.

No sabía que hacer ni que decir. Tan solo cerré la puerta intentando no alarmarte, con la calma que habitaba allí antes de que yo la perturbara.
-La vida es una estupidez, crees que estás triunfando, que lo tienes todo y cuando
te das cuenta vives rodeada de gente y lloras a solas prácticamente cada noche.-
tan solo movías los labios y tu mirada seguía perdida.
- ¿Lloras cada noche?- fue lo único que se me ocurrió decirte, intentando darte cuerda para que
te desahogaras.
-Cada noche, sea cálida o fría. Sola entra mis caras sábanas, sobre mi cara cama, en mi lujosa mansión y con compañía imaginaria...
- Tú no estás sola.- Las palabras brotaban de mi sin explicación alguna.
- ¿De verdad? Entonces ¿porque me siento así? Dime porque decido cada noche
que al día siguiente no voy a despertar, porque siento que todo lo que hago, digo o pienso está mal. Explícame porque he metido esto en el bolso antes de salir de casa, porque lo tengo en la mano y porque quiero utilizarlo. ¿Puedes responderme tú a esto?
Algo afilado y frío brillaba en tu mano y al momento dejaba un destello sobre tu muñeca. Seguí mi instinto -o lo que quisiera que fuese- y me tumbé frente a ti.
- ¿Quieres que te responda con sinceridad? Lo haré, pero antes ¿me prestas eso?
Dejaste de maltratar tu muñeca y empecé a maltratar la mía.
- Me importa poco si estás sola o con un millón de amigos.
No me importa si tus sábanas o tu cama son de marca. Me da igual si tu casa es
grande, pequeña o simplemente vives en casa de otra persona. ¿Te digo que es lo
que realmente me importa?
Puse mi muñeca desangrándose sobre la tuya herida, abierta; como nunca la quise ver.
- Esto es lo que me importa: que eres sangre, vida. Tu sangre es roja igual que la mía, tus heridas sangran como las mías. Puedes intentar suicidarte porque eres persona y tenemos el privilegio de cometer decenas de errores al día y ser perdonados. Puedes sentirte sola, desgraciada y el ser más horripilante del mundo. Pero cuando haya un atisbo en ti de apatía piensa que al otro lado del atlántico hay alguien que ni si quiera habla tu idioma pero que cree en ti por encima de todo porque tú la ayudaste a creer en ella primero, le diste la esperanza de algún día sentirse completamente feliz porque vive su sueño. Se fuerte Jennifer. Vive, por mí.


Escribiéndote -por suerte- desde la realidad, Laia.