jueves, 25 de febrero de 2010

Amistad

(···) Amiga mía no se que decir ni que hacer para verte feliz; ojalá pudiera mandar en el alma y en la libertad que es lo que te hace falta. Llenarte los bolsillos de guerras ganadas, de sueños e ilusiones renovadas.

Realmente, no se porqué estoy haciendo esto, simplemente me apetecía y sabes que haría lo que fuera por ti. Solo quiero decirte, que al margen de lo que los demás puedan pensar o puedan hacerte pensar: Si eres útil, si eres un Sol y si, eres una persona extraordinaria. Que quiero compartir con una persona como tú, con una amiga, la vida entera si puedo; siempre y cuando claro, te vea con una de esas sonrisas que ciegan a cualquiera. Decirte, también: que estoy contigo en las buenas y en las malas, a las duras y a las maduras, en las dulces y en las amargas; y aunque ya lo sepas (como eres cortita) te lo repito. Que si hace falta Sara, yo me alejo de ti para que seas feliz.

(···) tan solo pretendo que cuentes conmigo; que toda esta historia, me importa porque eres mi amiga...

lunes, 25 de enero de 2010

Mi cuerpo hecho poesía

"Nunca pensé que sintiera la expresión de la melodía tan metida en el cuerpo, algo que jamás pensé fue hacer de mi cuerpo, una poesía".

sábado, 2 de enero de 2010

El poder de la Navidad, supongo.

Recuerdo que cuando era niña me contaron una historia peculiar. Transcurría en Barcelona, esa ciudad tan y tan bonita donde te entran ganas de hacerle fotos incluso a las baldosas del suelo. Recuerdo que los personajes eran un padre y una hija que iban en dirección a casa de unos familiares la noche de fin de año y que conversaban animadamente sobre un tema del que no me acuerdo. La relación entre ellos era buena pero la niña, que viajaba en el asiento trasero, pensaba que su padre era un poco raro, peculiar como la mismo historia que protagonizaba. Al llegar al semáforo que siempre les detenía el viaje hacia su destino encontraron sonriendo a la misma persona que cada día se encontraba en aquel lugar: un mendigo que vendía paquetes de pañuelos. Llevaba un gorro de Papa Noel e iba picando en las ventanillas de los coches delanteros para conseguir al menos una triste moneda. Cuando fue a picar en la ventanilla del coche en el que viajaban nuestros protagonistas, el conductor bajó la ventanilla y dijo:
- Aunque no necesito nada, felices fiestas.
Y acto seguido le dio un par de monedas. La niña, que había contemplado la escena en silencio, esbozó una sonrisa y comprendió que aunque su padre era distinto a ella, ambos eran iguales.
Señores, aquel hombre que conducía el coche era Sergio Cabezas: mi padre.

viernes, 1 de enero de 2010

Querido 2009:

No quiero que te vayas. Tú me has hecho disfrutar de cada día como si fuera el último, me has enseñado a disfrutar de lo que tengo sin pensar en lo que no tengo, me has llevado al pasado en repetidas ocasiones y no se si debo agradecértelo. Por lo que si te puedo dar las grácias, es por haberme regalado a personas maravillosas que hace poco más de tres meses que conozco y que son unos soles más grandes que el mismo astro. He absorvido valores que no tenia o que los tenía olvidados y me has ayudado a ser mejor persona. Me bastan tus cuatro números para resumir mi año en personas que han sido más que importantes, a las que a día de hoy les debo mucho aunque a algunos -me repito- tan solo haga tres meses que los conozco: A M E S ♥ Si vas a marcharte hazlo, pero no vuelas nunca más. FELIZ 2010!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Compara y a lo mejor aciertas.

Hoy me ha dado por comparar dos setas.
La primera es algo vieja pero llena de vitalidad y cargada de experiencia. La segunda, más nueva, desconocida y de muchos colores que jamás había visto antes. Reconozco que en el momento en el que la encontré, supuse que sería venenosa, algo que también pensé de la primera. Pero ya ves tú: aquí me ves, devorando la seta de colorines y viajando a las raíces de aquella otra seta que tanto me dio que pensar a medida que caminaba hacia adelante. Se que esos colores tan vitalicios en algún momento pueden volverse sombríos, decadentes y sin ese brillo que los caracteriza. Sin embargo hay algunos colores, en esa gran nueva seta, que empiezan a formar parte de mi, que me son conocidos, que los tengo al alcance. Se que puedo colorear mi vida con ellos y que en ningún momento van a fallarme. En lo que se refiere a la vieja seta, -de nombre científico MW93- no hacen falta más sonidos ni silencios para describir su sabor porque todo está ya dicho. En un principio pensé que las dos setas serían venenosas, pero a estas alturas caigo en la cuenta de que es posible que ninguna de las dos lo sea.