Desde el 24 de Mayo de 1956, cuando en Lugano una canción francesa que llevaba por nombre
Refrain fue cantada por
Lys Assia y
dio la
victoria al país suizo, hasta éste actual y entorpecido 2010 en el cual Lena, la cantante alemana, hizo triunfar a su
país con la canción
Satellite, España tan solo ha ganado el festival 2 veces - con
La, la, la de
Massiel y
Vivo cantando de Salomé- en los 56 años de historia del festival de la canción con más importancia actualmente, y no me extraña. (Creo que en un articulo no esta muy bien visto escribir de forma subjetiva, pero a esto lo
consideraremos columna, o algo por el estilo...)

Sinceramente pienso que España es una fuente de cultura, arte y sobretodo riqueza humana; por lo tanto, las producciones
artísticas españolas, en general, son de buen ver de cara al extranjero y también dentro del propio
país, el problema es que hay algunos que del gran cine que nosotros podemos crear -
gracias, por ejemplo, a escuelas como l'
ESCAC, en
Terrasa, (Barcelona)- hacen una aberración sin precedente alguno, al igual que con la canción.
Desde
artistas de la talla de Manolo
García, Ismael Serrano, el gran David
Summers, Sergio
Dalma,
Mónica Naranjo y Rocío Jurado, hasta los más prematuros en esto de la canción como El sueño de Morfeo, La Oreja De Van
Gogh, El Canto Del Loco, Vega,
Melendi,
Pol 3, 14,
Chenoa, Nena
Daconte y un sin
fin de
artistas que, pese a que
están empezando, se les augura un gran futuro en el arte de la
música, algunos pensaran, debido a que tienen un buen nivel musical, que saben comportarse sobre un escenario, encajar los golpes y tirar "
pa'
alante", yo pienso que en el fondo, es la sangre española la que nos hace ser lo que somos y como somos, excepcionales.
Y
Daniel Diges, el cantante que nos ha
representado este año en
Eurovisión con la canción Algo pequeñito, supo encajar el golpe como buen artista que es: Un personaje al que se conoce como
Jimmy Jump fue participe de la
actuación de
Daniel irrumpiendo en escena como
espontáneo, algo que jamás había pasado en la historia del festival. Vestido con una camiseta negra en la que se leía "
Jimmy Jump" y con una barretina -gorro
característico de la cultura catalana- se sumó al elenco de bailarines que
mantuvieron la calma y siguieron con su actuación sin alterarse lo más
mínimo - muestra de un alto grado de profesionalidad, a mi parecer-.
Los críticos españoles esperaban que nuestro
país quedara entre los diez primeros dado que la actuación, pese a que
parecía un poco infantil desde mi punto de vista, tenía un encanto especial igual que la canción. Pero no, España quedó en
décimo quinto lugar y muchos dejan caer el peso de la culpa sobre el
espontáneo. Pienso, como la
mayoría de españoles creo, que si
hubiéramos presentado una canción de la talla de
Playing with fire,
In the moment like this,
Buterfflies,
Shine o
Me and my guitar, posiblemente si
hubiéramos estado entre los diez primeros. Teniendo en cuenta el historial de canciones "
freaks" que estamos presentando en los
últimos años al festival, no me queda duda de que nos toca agachar la cabeza, acarrear con el poco
ímpetu que ponemos en sorprender a otros
países, cosa de la que nosotros somos
completamente capaces ya que en aspectos deportivos y cinematográficos, por ejemplo, si lo hacemos.
Tan solo me queda recomendarle a la cultura de mi
país que vuelva a sus
raíces, que retome su arte, lo
modernice y perfeccione, y lo muestre al
incrédulo mundo que cree que puede con nosotros. Caigo en el
etnocentrísmo de cabeza, pero si, la cultura española es dulce y gustosa como la crema catalana y el arte español -escrito, cantado,
representado, recitado o expuesto en una
galeria- es excepcional y esencial para el mundo.
PD:
Daniel Diges, pese a todo, te felicito por lo profesional que eres. Otra vez será España, otra vez será...